Juan Carlos Garcés Rojas: El diputado más votado del país
EL actual presidente de La Asamblea del Valle, Juan Carlos Garcés Rojas, se ha convertido en un verdadero fenómeno político del departamento en las dos últimas elecciones regionales al obtener votaciones significativas que le han permitido mantenerse como el diputado más votado en la historia del país. En 2015, en su primera aspiración a la Duma departamental, Garcés logró el respaldo en las urnas de 47.400 vallecaucanos, al término de una campaña que no fue fácil por los difíciles momentos que atravesaba el Partido de la U en el ámbito nacional y regional debido al proceso de paz y a los cuestionamientos que este tuvo.
Cuatro años después el empresario supero su propio récord con más de 75 mil votos, para mantenerse como el asambleísta con la votación más alta de Colombia.
“Sabía que tenía un reto, era pasar la votación que había sido la primera a nivel nacional, por eso trabaje muy duro, con una ventaja y es que nunca abandoné a mi gente», señala.
Este profesional en mercadeo y negocios de la Universidad Autónoma de Occidente volvió a demostrar su liderazgo y resistencia este año, cuando la intempestiva llegada la pandemia le impuso un nuevo desafío. Como presidente de la Asamblea acudió a la virtualidad para sacar adelante el Plan de Desarrollo del Valle, en medio de largas y extenuantes jornadas y una gran participación de los vallecaucanos. «Nunca habíamos tenido tantas personas inscritas y en los facebook live alcanzamos más de 13.300 personas, mas de 1000 interacciones y más de 4000 reproducciones de la transmisión», explica. Juan Carlos Garcés, antes que político fue un exitoso empresario, por eso entiende el difícil momento que están pasando propietarios y empleados de estos establecimientos. «Insistimos mucho en dejar un capítulo especial en el Plan de Desarrollo para la reactivación económica», recuerda. Este joven líder vallecaucano, tiene un sueño que lo motiva a trabajar cada día por su región y es llegar al Congreso de la República, aunque deja esa nueva meta en manos de su amiga y jefa política, Ia exgobernadora, Dilian Francisca Toro. «El movimiento tiene una ventaja y es que todos los días crece y si el movimiento piensa que debo estar en una Cámara o un senado, ahí estate».
Su otra pasión es el deporte, especialmente el fútbol, se reúne semanalmente desde hace años con un grupo de amigos para practicarlo; es salsero y le gusta bailar, pero a «palo seco», porque como buen deportista no toma licor. Es un hombre de fe y dice que, aunque Ia pandemia ha cambiado las condiciones laborales a nivel mundial, rescata que la virtualidad le ha permitido compartir más tiempo con su familia, constituida por su esposa, Diana Marcela Molina y sus dos pequeños hijos, Emanuel y Jacobo.